reducción de CO2 en las aerolíneas en 2020
La exposición "Get Onboard: Reduce. Reuse. Rethink" pretende crear consciencia sobre la cantidad de basura que se genera al viajar, contemplando como escenarios los aeropuertos, aviones, transporte público y hoteles.
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Para este año que, recientemente se acaba de estrenar, uno de los propósitos a tener en cuenta en el mercado de los viajes será la reducción de CO2 en las aerolíneas y es que el año pasado el Ministerio de Transición Ecológica emitió un informe en el que las 21 aerolíneas españolas aumentaron en un 60% las toneladas de emisiones de carbono en comparación con los últimos datos que se obtuvieron en 2013.

Es por esta razón que ya algunas compañías se pusieron a la tarea de intentar bajar el volumen de estas cifras y aumentar así la conciencia medioambiental de los viajeros.

La Agencia Ambiental Europea (EEA, siglas en inglés) está observando muy de cerca las actuaciones que las empresas están realizando para la reducción de CO2 en las aerolíneas. Según un estudio que publicaron estos, cada pasajero de un avión con capacidad para 88 personas emite 285 gramos de dióxido de carbono (CO2).

 

En un estudio de la EEA en el que se intenta promover la reducción de CO2 en las aerolíneas  se calculó que cada pasajero emite 285 gramos de dióxido de carbono

 

Airbus, por ejemplo, probará en este nuevo año una alternativa sostenible diferente al uso de aviones híbridos, eléctricos o el biocombustible. Llevará a cabo un vuelo en formación para comprobar si puede ahorrar tanto en emisiones como en combustible.

Por tanto, realizará un vuelo sobre el Atlántico con varios aviones en formación. La separación de los aparatos será de cinco millas náuticas, que son alrededor de 9.250 metros. Volarán al mismo nivel de vuelo, que son 1,5 millas náuticas, 2.700 metros de separación horizontal.

 

 

 

 

El fabricante europeo cree que, si la prueba se desarrolla con éxito, se podrá ahorrar casi el 10% de combustible, que son unos 950 kilogramos de CO2 por pasajero en un vuelo trasatlántico. Si esto se traduce a un avión de 250 plazas, se dejaría de emitir unas 240 toneladas de CO2.

La compañía Air New Zealand que ya venía cumpliendo con sus deberes medioambientales sirve cada año unos 8 millones de cafés a bordo de sus aviones en unos recipientes de material compostable.

Esto les hizo pensar en darle una vuelta más para seguir apostando por cuidar el medioambiente y ofrecer de esta forma, tazas comestibles.

 

Air New Zealand ofrecerá en sus vuelos tazas comestibles con sabor a vainilla

 

Para ello y según explicó Niki Chave, director sénior de Experiencia del Cliente, colaboraron con la compañía “twiice” y juntos, implantarán en todos sus vuelos unas tazas con sabor a vainilla y a prueba de fugas.

Ya las probaron en algunas rutas y en tierra y lograron un gran éxito entre los clientes que las usaron aunque hay que tener en cuenta que de momento, estas tazas comestibles no son aptas para personas celíacas, veganas o alérgicos a los frutos secos.

 

tazas comestibles para la reduccion de CO2 en las aerolíneas

 

Chave aclaró que seguirán probando esta experiencia de los vasos comestibles e intentarán mirar las opciones para que estos se conviertan en un producto viable a largo plazo para la aerolínea.

También, desde el Museo del Diseño de Londres continúa abierta la exposición donde se aborda el gran problema de los residuos. “Get Onboard: Reduce. Reuse. Rethink” estará disponible hasta el 9 de febrero.

La exposición pretende crear consciencia sobre la cantidad de basura que se genera al viajar, contemplando como escenarios los aeropuertos, aviones, transporte público y hoteles. Así, se estima que en cada vuelo pueden generarse unos 5,7 millones de toneladas de residuos.

 

La exposición Get Onboard: Reduce. Reuse. Rethink del Museo del Diseño de Londres se inauguró el 12 de septiembre y estará hasta el 9 de febrero

 

Del mismo modo que las tazas comestibles, en la exposición se presentan unas bandejas para servir la comida parcialmente comestibles destinadas principalmente a las aerolíneas.

Estas se elaboraron con posos de café y además cuentan con una tapa para el plato lateral fabricada con algas y hojas de plátano, una cuchara de madera de coco y unas cápsulas comestibles de algas solubles, en lugar de salsas.

Además, desarrollaron un recipiente para el agua a base de corcho y bioplástico compostable. La botella es reutilizable y tiene un tiempo de vida determinado. De esta forma, la compañía pretende reducir las botellas de agua de plástico que se venden en los aeropuertos.